sábado, 30 de junio de 2012

Patatas duquesa

Como me gusta mucho hacer platos típicos de otros países hoy traigo las llamadas patatas duquesa, propias de la gastronomía francesa. Sin embargo, pese al nombre tan glamouroso que tienen no deja de ser una forma distinta de hacer puré de patatas. Distinta pero con un toque muy rico y que se convierte en un complemento  perfecto para acompañar a la carne. El otro día me decidí a hacerlas para acompañar al lomo a la naranja. El resultado fue éste.




INGREDIENTES:

1. Medio kilo de patatas.
2. Sal.
3. Dos huevos.
4. Mantequilla.
5. Nuez moscada.
6. Agua.

PREPARACIÓN:

Ponemos en un cazo con agua en torno a medio kilo de patatas sin pelar y lo ponemos a cocer.  Echamos un poco de sal. Yo puse seis patatas pequeñas, pero depende del tamaño de las patatas y de la cantidad que queráis hacer. Después de un cuarto de hora, cuando ya estén cocidas, las retiramos del agua y las pelamos cuando se hayan enfriado un poco.

Las ponemos en un bol y las aplastamos con ayuda de un tenedor o, en su defecto, las pasamos por el pasapurés. A continuación, añadimos una cucharada de mantequilla previamente derretida en el microondas (unos 20 segundos, para evitar que se evapore). Mezclamos todo. Echamos una yema y mezclamos con el puré al tiempo que echamos un poco de sal y una pizca de nuez moscada. Para separar la yema de la clara me ayudé de un utensilio de cocina muy práctico, un separador de yemas parecido a éste que he encontrado por Internet. Yo aún no soy capaz de hacerlo como lo hacen los cocineros profesionales, separandolo con la propia cáscara del huevo. Por eso me hago con cosas que me facilitan la vida!



Una vez hecho el puré, lo metemos en una manga pastelera o, como en mi caso, en una jeringuilla de cocina y en la bandeja de horno vamos haciendo las patatas con la forma que queramos. La boquilla debe ser de estrella para que salgan en forma rayada, pero para gustos... Precalentamos el horno mientras tanto y una vez hechas las patatas las pincelamos con una yema de huevo para darlas brillo. Por último, las metemos al horno a gratinar unos minutos, hasta que veamos que se empiezan a dorar. Hay que tener cuidado de no dejarlas demasiado tiempo porque el puré se secará. 

 

Con estas cantidades me salieron unas 35 patatas. Como veis puse un papel de horno encima de la bandeja para no ensuciar tanto y ahorrar esfuerzos a la hora de limpiarla después. Una vez las sacamos del horno ya están listas para comer, aconsejo comerlas calientes, están más ricas y como acompañamiento a un plato de carne son ideales.


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